Después de aceptar las cosas, el ánimo de Damon mejoró y empezó a seguir a Hazel por la finca, recuperando su energía habitual. No esperaba que la forma en que Hazel lo había consolado antes fuera, en realidad, su manera de aceptarlo.
En el pabellón de té, los cuatro se sentaron frente a frente mientras el mayordomo preparaba el té a su lado.
—Mark, este té es el Darjeeling más fino que pude conseguir, y las habilidades de nuestro mayordomo para prepararlo son incomparables. Permíteme el honor