Hades y Raquel salieron de su habitación. La rubia se sostiene del brazo de su prometido. Feliz de ver al hermoso hombre que la acompaña. Continúan caminando por el pasillo que ya es bastante familiar para ellos. Hades está por girar por el pasillo que los lleva hacia la cubierta. Sin embargo, Rauqel lo jala del brazo llevándolo hacia otro rumbo.
—¿A dónde vamos, cariño? —preguntó Hades, sin soltar el agarre de su prometida.
—Vayamos al restaurante. Como que me quedé con hambre —dijo Raquel. Ll