El plan de seguir durmiendo hasta que me sienta listo para la batalla se va al al traste en el momento en que el celular suena constantemente y con molestia. Cosa que no me extraña porque lo que he hecho amerita que el celular esté reventando de llamadas y mensajes, pero, esta vez es más molesto e insistente.
Perezoso me levanto para alcanzar el celular y ver que pone el identificador de llamada. Suelto un suspiro cansado cuando veo que se trata de Dylan.
Lo más seguro es que está preocupado