—Es cierto, jefe deberíamos movernos lo más rápido posible. Quién sabe cuándo los guardaespaldas de este niño se despierten y comiencen a hacernos más difíciles el trabajo. — Escucho cómo le responde alguien más joven.
Al instante de dejar de hablar. Escucho como las ruedas de un auto derrapan el suelo del estacionamiento para detenerse justo frente de nosotros. El par de hombres me toman por los brazos y me introducen dentro del auto que acaba de llegar. No estoy muy seguro de lo que ocurre a