45 - Por Brianna se convertiría en lo que sea.
— ¡Maldita sea!
El hospital estaba sumido en una calma inquietante. Las luces en la entrada principal parpadeaban tenuemente, y el sonido distante de las ambulancias y las conversaciones susurradas de los médicos apenas rompían el silencio. En la penumbra, oculto entre los vehículos estacionados, alguien observaba. Sus ojos, llenos de rencor, no se apartaban de la puerta principal. Lo había intentado, había estado tan cerca de destruir lo que más valoraba Maximilian... su esposa. Pero el destin