—¡Hey!—bramó Alistair tomándome por el brazo para detener mi andar y al hacerlo el tirante de mi bolso quedo técnicamente colgando cerca de mi muñeca ante el movimiento tan brusco.
De pronto estaba mirando a Alistair mientras Edmond me sostenía de la mano. La escena era inaudita, pero al menos, había logrado causar la impresión que deseaba qué Alistair sintiera.
—¿Qué diablos te pasa?—vocifero Edmond al ver que Alistair seguía siendo el mismo imbecil insensible. No le había importado qué su act