—¿Parece que ya no existiera para ti?
En la penumbra de una sala a media luz se contorsiona un cuerpo en un sofá, y unos verdes ojos gatunos se mueven como esferillas luminosas al compás de unas bocanadas de humo.
—¡Ya no recuerdas nada!...¡Cuando apenas eras un mozo inexperto, y comenzaste a darte cuenta de que eras más brillante de lo que pensabas!—el soliloquio de la soledad susurraba frente a una foto tomada desde un celular —¡Y sabías hacerlo muy bien Mauricio, si, baby, como tú, ninguno