La multitud se mueve en olas de gritos y emoción. Reishel se ve apretada por la colisión humana sobretodo de hombres, sudorosos, olorosos a licor y a tabaco. Pretende movilizarse sin ser reconocida hacia un lugar que le favorezca mejor la vista. La moto la dejó cuidando a un chico que sabe que es decente, para que se la cuidara. Ella le hablo al chico con una voz falseada para que no se diera cuenta que era ella. Logró desplazarse y se sienta en la tribuna un poco más alto y cerca del ring.
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