SEBASTIÁN
Entro sigilosamente a la habitación oscura y lo primero que vislumbro por la claridad de la luna llena a través de la ventana, es como baña la figura de mí pequeña. Llora convulsiva con su cabeza enterrada en la almohada. Todavía permanece vestida de gala con sus zapatos que hacen lucir, aún más delicados sus pies pequeños y perfectos como todo lo es en ella « No entiendo que mierda me pasa con esta niña cada vez que la veo... La ansiedad por tenerla me desespera, es como una jodida a