Armando había llevado a Miguel afuera del hospital para que tomara aire y se tranquilizara un poco.
—Señor Miguel.
Miguel y Armando giraron. Luis se acercaba a ellos apresuradamente. Estaba vestido de diferente manera. Lucía un traje negro formal, convencional.
—¿POR QUÉ NO ME LLAMASTE ANTES MALDITA SEA? —Miguel se le fue encima y lo tomó del traje con rabia —¡Ese maldito se aprovechó de ella! —Luis lo miraba con sorpresa.
—Mi misión era recabar información, no pude avisarle antes. De haberlo h