Me desperté la mañana siguiente al sonido de mi alarma sonando a todo volumen, refunfuñando mientras le daba al botón de posponer y me enterraba más profundo bajo las sábanas.
Los eventos de los últimos días volvieron a mí de golpe, recuerdos de Adrian y yo juntos enviando un cálido rubor extendiéndose por mis mejillas.
Miré hacia el espacio vacío a mi lado, extendiendo la mano para tocar la huella donde su cabeza había estado apenas unas horas antes. Nos habíamos dormido envueltos el uno en el