Esa mañana, cuando llegué a la empresa, Joana me estaba esperando en la puerta de mi oficina. De nuevo se vistió de rojo, que en su opinión debió pensar que le quedaba bien. Atravesé la puerta, tratando de no darle importancia a su presencia, quien pronto estuvo dentro de la habitación conmigo:
- Creo que trabajaremos juntos durante mucho tiempo. - ella dijo.
- ¿Has venido hasta aquí para decirme eso? La miré a los ojos con ironía.
- Yo me encargo de todo por Tom...
- Deberías estar triste, des