- Éramos jóvenes... Decíamos cosas que no tenían sentido. - el dice.
- Entonces también podríamos hacer cosas que no tenían sentido. Y ser perdonado.
- Ciertas cosas no merecen perdón.
- Solo tenía 20 años...
- ¿Quieres que retroceda seis años como si nada?
- No... Solo quiero que digas que no me odias.
- Yo no te odio.
- Gracias... Es importante para mí.
- Pero yo tampoco la amo más.
Se fue, dirigiéndose a la novia que insistió en decir que era una amiga. Me dejó ahí, con ganas de llorar, de s