- Bueno, iré a la habitación de Julieta, a ver si está acorde con lo que ella necesita y merece. - dijo Tom saliendo.
- Cómo se preocupa por ti... Tienes suerte de tener un marido así. - Nicolás observó irónicamente mientras me seguía.
Mi habitación era un poco más pequeña que la de Nicolás. También tenía una pared trasera de vidrio, con una vista perfecta de la playa. Una mesa de tamaño adecuado, una silla cómoda y dos sillones. Una estantería, un ordenador, un teléfono...
- ¿Qué te parece, ga