Yo era un manojo de nervios cuando me quedé ciego. Lorraine y yo caminamos un poco. No quería subir rápidamente al segundo piso para que no supiera que había ido a una cita "planeada casualmente".
Me puse un vestido rosa corto acampanado y sandalias bajas. Me solté el pelo y me pinté los labios.
- Honestamente, no veo la diversión de caminar en el centro comercial. - se quejó Lorena. – ¿Comemos o bebemos algo?
- Lo haremos. Felizmente estuve de acuerdo con su idea.
Cuando subimos al ascensor, e