Mundo ficciónIniciar sesiónBastián.
Me dirijo a abrir la puerta con pereza, me duele el cuerpo y mis ojos no logran adaptarse a la luz del sol que entra por las ventanas, la cabeza me da mil vueltas y quiere explotar del dolor que siento, ahueco mis manos en mi boca y soplo, me apesta el aliento, aun asi no me molesto en lavarme la boca antes de recibir a Alberto.
Simplemente agarro una menta del minibar y me la meto a la boca, muerdo el dulce, y entonces abro la puerta.







