Mundo de ficçãoIniciar sessãoPara no desmentir a Rodrigo, y dándole un último beneficio de duda, me quedé callada y sonriendo para aquel señor, que no me gustaba un pelo.
No pude concentrarme en el resto del viaje en bote por la cueva. Estaba demasiado confundida y a pesar de que él notaba lo tensa que me encontraba, seguía besando mis manos que se perdían entre las suyas.La guía podría habernos mandado a tomar por culo, y no






