—Pero,¿Qué coño haces? —me quedé mirando como estúpida el auricular en mi mano y en la suya el cable roto que había impedido que hablara con mi amiga. Mi vista oscilaba entre ambos sitios.
—No quiero que hables con él —se apresuró a decir entre palabras cortadas y medio enredadas, dejando claro que mentía.
—¿Con quién no quieres que hable, Rodrigo?,y m&aac