Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstaba asustada... Si.
Rafael nos miraba a menos de dos metros de distancia.
Moreno, con los ojos entre cerrados y una sonrisa engañosa en los labios,y metiendo las manos a los bolsillos de su pantalón de lino beige, daba una apariencia un tanto desafiante, a piernas abiertas.
Rodrigo me dejó en el suelo, apartó sus manos de mi cuerpo haciéndome notar su ausencia sensorial y mis ojos se fijaron en nuestro incómodo visi






