Aunque su pecho hervía de rabia por las palabras insolentes de Dave, Elyn no tuvo más opción que obedecerlo. Con pasos extremadamente lentos y el corazón golpeándole el pecho con fuerza, volvió a recorrer el corredor del piso superior hasta llegar a la habitación principal. Por suerte, la enorme puerta de madera de roble había sido dejada entreabierta a propósito, exhibiendo la escena repugnante que ocurría en el interior.
Elyn contuvo la respiración y, desde la rendija de la puerta, encendió r