La mañana en aquel rincón de París traía consigo un frío cada vez más penetrante; sin embargo, dentro del apartamento estudio, el calor residual de la noche anterior aún flotaba en el aire de manera densa. Los rayos del sol matutino se filtraban por la rendija de la ventana, iluminando una cama individual que ahora lucía completamente deshecha.
Elyn caminó con rigidez hacia el pequeño baño situado en la esquina de la habitación. Con el cuerpo envuelto únicamente en una toalla blanca impecable,