Los firmes pasos de Dave Moreno resonaron con regularidad, rompiendo la atmósfera opresiva que había dominado el comedor durante los últimos minutos. El hombre de complexión imponente entró con un traje impecable; su camisa blanca contrastaba perfectamente con la chaqueta negra que se ajustaba a sus anchos hombros. Sus ojos de águila recorrieron de inmediato la mesa, captando la evidente tensión reflejada en el rostro de su madre y la respiración aún agitada de Elyn.
—¿Qué está pasando aquí? —p