Ambos giraron en dirección a la voz que venía del pasillo.
—¿Madre?
Una mujer elegante y perfumada atravesó la cocina, dejó par de botellas de vino sobre la mesa y luego fue besar las mejillas de su hijo.
—Lamento interrumpir un momento tan apasionado con tu novia, he debido llamar —Tomó a Mili de los hombros y la miró de arriba abajo—. Así que eres Talía. Mi hijo tiene buen gusto. Soy Margaret De Richard, la madre de este hermoso galán.
Ahora todo estaba peor. ¿Acababa de llamarla Talía? Le d