CAPÍTULO 33.
Marina apenas tuvo tiempo de gritar . Un fuerte brazo la atrapó por la cintura, cubriéndole la boca con una tela húmeda que la dejó sin aliento. Rápidamente comenzó a percibir un ardor extraño que la hizo toser. Los segundos pasaron con lentitud mientras su cuerpo intentaba reaccionar, pero la tela empapada en un líquido desconocido la despojó de fuerzas con rapidez.
El mundo a su alrededor comenzó a girar, y en medio del pánico, vio a dos hombres acercándose, vestidos de oscuro, como sombras q