CAPÍTULO 57.
Marina estaba parada frente al espejo de su habitación, su reflejo la miraba en silencio, como si aguardara una respuesta a las preguntas que la atormentaban desde la conversación con Sebastián. Las palabras seguían resonando en su mente: “El hijo de Lupita no es de Mauricio, es mío.” Aunque lo había oído claramente, aún no podía procesarlo del todo. La revelación la había golpeado con fuerza, como una ola que la arrastraba sin previo aviso.
La verdad era amarga, pero aún más doloroso era lo qu