CAPÍTULO 32.
La mañana se presentaba cálida y despejada, el sol se alzaba en el cielo sin nubes. El aire fresco llenaba el espacio con una sensación de calma y quietud. Marina despertó temprano; aún no se recuperaba de la noticia que había recibido, más que una simple noticia , sentía que había recibido un golpe a su corazón. Se levantó de la cama, no tenía deseos de ver a nadie. Había estado tratando de disimular su malestar cada vez que hablaba con sus padres.
—Marina…¿Hay algo que quieras contarme? No me