Rebecca sube las escaleras dando largos pasos, por suerte esa mañana eligió un atuendo más fresco y cómodo, pantalón de mezclilla negro, deportivos y un suéter de algodón blanco.
—¡Joder que suerte tienes!
—¿De qué hablas Romina?
—Pues del nuevo profesor, no te aparta los ojos de encima. —dice sonriendo coqueta y mirando por emcima del hombro de su compañera, al hombre parado a varios metros de ellas.— ya supe que también es nuevo en la universidad. —susurra.
—¿No me digas que te intere