—Señor, disculpe que lo interrumpa —dice Mercedes entrando a mi habitación.
Dejo a un lado mi teléfono y me cruzo de brazos.
—¿Qué quieres ahora? —Le increpo.
—Sigue enojado conmigo, verdad.
—Si viniste a eso, puedes marcharte.
—No, señor. No vine a eso.
—¿Entonces, dime a qué has venido, Mercedes? —pregunto en tono hostil.— Sabes que no me gusta que me molesten cuando estoy en mi habitación.
—Lo sé, señor. Venía a informarle que el Dr Benavides, está abajo. Vino a ver a su prometida