La adrenalina corre por sus venas, Rebecca mira hacia la puerta, su mente divaga entre dos pensamientos: la necesidad de escapar y ponerse a salvo, y el deseo de quedarse unos segundos más y obtener más pruebas.
El tiempo apremia, por lo que la pelicastaña debe tomar una decisión de inmediato. Voltea a todos lados, echando un vistazo al lugar, buscando ansiosa donde esconderse, pero el espacio no es lo suficientemente grande para ello.
Ve la ventana corrediza que está a un lado. Se dirige ha