La emoción de Rebecca y Romina es incalculable, el final de Ricardo García está cada vez más cerca.
—Pueden aguardar aquí, le pediré a mi asistente que les traiga algo de beber, yo debo reunirme con mi socio para plantearle este asunto y en unos minutos regreso.
El abogado sale de la oficina, Romina y Rebecca se abrazan, lágrimas de alegría inundan su rostro.
—Lo vamos a lograr, Romina, ya verás.
Minutos más tarde, Rafael regresa a su oficina, toma siento y realiza un par de llamadas.