—¿Estás lista? —pregunta Rebecca a su amiga.
—¡Sí! ¿Y tú estás bien? —comenta Romina al verla algo triste.
—Sí, no te preocupes. No es nada. Ahora lo importante es que logre entrar a su oficina mientras tú lo distraes, ¿vale?
—¡Vale!
Las dos mujeres ponen en marcha aquel plan. Romina debe entretener a Ricardo, mientras Rebecca entra a su oficina para buscar las pruebas que necesita.
Ricardo García, baja de su coche, sostiene su maletín en una de sus manos y las llaves de su auto en la