—Sube, yo te llevo. —el hombre se ofrece.
Rebecca exhala un suspiro de alivio; nuevamente él había aparecido para rescatarla del peligro, era su salvador.
Ella asiente y sin dudarlo, sube al coche.
—¡Hola! —lo saluda en un tono amable, aunque por dentro brincaba felicidad al verlo.
—¿Qué haces por aquí? —Le pregunta él, sorprendido. Y es que para Borjas aquel encuentro casual, era una especie de señal del destino. Desde que rescató a Rebecca de manos de aquellos maleantes, no dejaba de p