Y LUEGO DE UN BUEN GUSTO...
Rebecca deja que sus manos acaricien la espalda musculosa de Emilio, mientras las de él se mueven por todo su cuerpo. Rápidamente se deshacen de sus ropas, quedando totalmente desnudos, sus pieles se erizan, sus cuerpos se estremecen y sus sexos reaccionan ante el contacto de sus manos.
Mientras ella separa ligeramente sus piernas, y él acaricia y frota su clítoris, Rebecca frota su polla como lámpara de Aladino para despertar al genio que lleva dentro y que cumplirá sus deseos más íntimos.