—Un placer, Sr Ferrer, Ricardo García a su orden. —Luego se gira hacia Rosa y con gentileza besa su mano— Un inmenso placer conocerla, Dra Park.
—Igualmente Sr García. —contesta ella, sonriendo, al ver el gesto caballeroso y varonil del apuesto hombre.— ¿Es nuevo en la ciudad? —Le pregunta con curiosidad.
—Sí, digamos que recién llegué a Alicante. —contesta con voz seductora.
—Pues bienvenido a la ciudad. ¿Ya se retira? —interroga mostrando interés— Si desea puede acompañarnos con una copa