La mañana siguiente, todos están reunidos en la mesa para desayunar, todos excepto Rebecca.
—Mercedes por favor, vaya a la habitación de mi esposa y dígale que la estamos esperando.
—Sí, señor.
—Vaya como que tuvieron una noche bastante buena —comenta Ignacio. Emilio le lanza una mirada fulminante.
—¿Emilio, ahora que te casaste con Rebe, voy a tener muchos hermanitos? —pregunta ingenuamente la pequeña Sofía. Antes de que Emilio pueda contestar, Ignacio se anticipa.
—No seas tonta, Sofía