Me encierro en la habitación y me siento en la cama, respiro profundamente, moviendo mi cabeza de lado a lado tratando de relajar mi cuello y mis hombros. Estoy exhausta –emocionalmente– de las injustas acusaciones de Emilio; mas, como me lo prometí y se lo prometí a este bebé que llevo dentro de mí, no permitiré que nadie le haga daño ni mucho menos que nos separen.
He deseado tanto este bebé, que saber que finalmente podré ser madre lo cambia todo. Cambia mis perspectivas sobre hacer siempr