El timbre de la puerta suena, una de las empleadas se dirige a abrir.
—Yo me encargo, Josefa.— Es mi invitada —advierte Enzo.
Abre la puerta y Romina sonríe al verlo frente a ella.
—Vaya sorpresa ser recibida por ti —Lo rodea por el cuello con sus manos y besa sus labios.
—Es la manera que tengo de recibir a una invitada muy especial. —responde rodeándola por la cintura. Luego se separa de ella— Vamos entra.
—Oye tío, que es hermosa tu casa. —dice mientras avanza por el vestíbulo y mi