Sofía se quedó paralizada. Sentía que se le helaba la sangre. Esta no era la pelea que ella esperaba; era algo peor. Era un rechazo, uno envuelto en educación y lógica fría. Diego pensaba que ella seguía amando a Mateo y le estaba dando una salida. Le estaba ofreciendo todo lo que pedía, pero eso ya no era lo que ella quería.
—¿Es... es una broma? —preguntó Sofía, con los ojos empezando a brillar por las lágrimas.
Diego finalmente levantó la vista. Sus ojos cansados se clavaron en ella y, esta