Espero que no se te ocurra salir a jugar y enfermarte como el año pasado –escucho el regaño del pelirrojo quien le advirtió en la primera lluvia de ese año que no se enfermara—
Si padre –respondió el pequeño quien poco a poco le fue perdiendo el cariño a ese hombre, ya no era el mismo de cuando jugaban en el orfanato, no era el mismo Gustav al que alguna vez llamo papi—
Después de cuando se enfermo el año pasado a sus 5 años dejo de llamarle papi a ese hombre, comenzando a llamarle papá, y ese