Molesta se quitó la lencería y se vistió, con la cara en alto, para seguir en una guerra que solo existía en su mente, decidió ser un poco más astuta, de pronto el consejo de su amiga tuvo sentido.
«Quieres un hijo, bien Ignacio, yo te voy a dar un hijo, pero a mí no vas a humillarme, a cambiarme por esas aparecidas, no, no seré yo quien se someta a la burla de verte con ellas, no… nadie va a decir que me dejaron por lo que tanto te negabas a tener en tu vida» pensó y furiosa se quitaba el labi