Treinta y siete

Le recibió el morral con sus equipos.

—Así es, las vi y pensé que se verían bonitas en algún lugar de la casa —se justificó.

—Claro, no tiene que explicar, iré a ponerlas en agua, Violet está en la terraza, puede ir allá.

Entró y empezó a jugar con Salomé, Mariska salió y se sentó a trabajar, preguntó si le habían dado el medicamento, ella lo envió a la terraza.

Ignacio se dirigió al lugar con la intención de preguntarle, la vio estirándose, y se detuvo.

La risita de Salomé, interrumpió a Viole
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