—No tengo porqué, por favor, déjeme sola y si necesita ayuda con Salomé puede pedir a Mariska que la ayude en lo que yo salgo.
—Puede meterse a la ducha, le prometo que no la espiaré, estaré aquí con Salomé, respetaré su espacio, cuando se esté vistiendo, nos saldremos de la habitación.
Violet negó con la cabeza, se acercó a Salomé, quien la apartó de nuevo.
—Solo voy a darte un beso, puedes quedarte a tu padre, no me interesa.
Ella logró darle el beso y pretendía marcharse, él se lo impidió, a