66. Empieza la batalla
¿Sería que tenía tantas ganas de verla que ya estaba alucinando con ella?
— Si usted entra en este gran proyecto no tendrá mucho tiempo de acompañarlo, ¿cree que no fallará en su compromiso con mi empresa?
— ¿Quién va a cuidar a su hijo? ¿Su nana, su nueva novia o su madre, la panadera de los suburbios?
— Espere un momento… no le admito que hable así de mi…espera…¿Emma?
— ¿Qué haces aquí? —cuando la luz subió, reveló a la hermosa e imponente mujer sentada a la cabecera de la mesa, con un elegan