36. Llamada de urgencia
— ¡No tengo pruebas para acusarla, ni tampoco le voy a seguir llenando los bolsillos para que confiese, porque yo sé muy bien la verdad!
— Espero que su consciencia la atormente por haberse vendido de esa manera. A mi lado podía haber sido siempre la cuidadora de mi hijo.
— Yo le estaba pagando bien, incluso podía haberla ayudado si se acercaba a mí a hablarme de su situación, pero prefirió el dinero rápido a un trabajo digno.
— Ahora aténganse a las consecuencias y dé gracias que estoy siendo