Mundo de ficçãoIniciar sessãoThoma se atragantó con su propia saliva, no esperaba en lo absoluto que el señor Levine se atreviera a decir algo así de manera tan repentina; comenzó a jugar con sus manos mientras observaba a otro lugar de la habitación. El abuelo, con una sonrisa ladina que no había sido percibida por el más joven, volvió a abrir la boca para apresurar la respuesta que esperaba.







