15. Esta es una buena oportunidad para retractarte
El quejido de satisfacción que ella soltó al sentirlo así, fiero y arrebatado, solo consiguió que Cristo la tomara de las caderas y la pegara firmemente contra él.
Toda la tarde había estado necesitando repetir ese encuentro, ese beso, hacerla suya de una buena bendita vez y enterrarse en su interior hasta que su nombre fuese un gemido agonizante en sus labios y cada partícula de su ser estallara en diminutos fragmentos, sí, eso era lo que quería y haría, como que se llamaba Cristopher Caio Oli