13. ¡Tendrían que dormir juntos!
¿Cómo podía perder el temple cuando se trataba de esa mujer? Peor aún… ¿cómo le había preguntado algo tan estúpido? ¿Qué que sentía por él? Bah, ¿qué podría sentir? En serio ¿qué podría...?
«Deus, um idiota, un idiota», eso era lo que era, se dijo a sí mismo mientras salía de allí, tal parecía que con ella pensaba con la cabeza de abajo y la de arriba la tenía nada más que de adorno, sino, que alguien le explicara ese comportamiento tan arrebatado e infantil.
Se mesó el cabello con desespero y