Edmond apoyo la cabeza en sus puños en un intento de conseguir unos pocos segundos de sueño durante su corto descanso para comer. Pero Ernest y Jayden tenía otros planes. Con un estruendo ensordecedor se apresuraron en los asientos libres de la mesa Edmond y empezaron a organizar los planes para el fin de semana.
—¿Hombre, te acuerdas cuando hablábamos para quedar y salir a buscar algún lío?— preguntó Ernest. —Esos si que eran buenos tiempos.—
Jayden miró a Ernest. —¿No van las cosas bien con C