—¿Aun así son cuatro días libres? Daría mi riñón izquierdo a cambio de cuatro días libres,— expresó Ernest.
—Suena bien,— asintió Edmond. —¿Qué horario es?—
—De seis de la mañana hasta las seis de la tarde,— Jayden parecía triste mientras contestaba. Solo alguien que no tuviera responsabilidades relacionadas con niños podría aceptar un turno como ese.
Edmond dejo escapar un silbido. Quería ese turno. Lo quería de verdad, pero también sabía que no había manera de hacerlo con Anthony.
—¿Supongo q