Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl día amaneció nublado, con un cielo gris opaco que parecía anticipar lo que sería una jornada tensa.
Las nubes pesadas cubrían la finca como una manta de incertidumbre, y una brisa fresca, casi desapacible, se colaba por las rendijas de las ventanas, acariciando con frialdad los pasillos. No llovía, pero el aire olía a tormenta contenida.
Camila lo notó apenas abrió los ojos, con una sensación







